Ficha técnica

Título: No hay rosas sin espinas
Autor: Rebeca Cid Vela
Editorial: Pluma de cristal
Páginas: 260
Fecha de publicación: 2019
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788494901300
Precio físico: 12,00 €
Formato: ePub
Precio eBook: 2,99 €

Sinopsis

Tras la desaparición de sus padres, Danna descubre que es una cazadora de demonios y que, además, se le da bastante bien.
Ahora persigue a esos monstruos por todas partes y, al mismo tiempo, busca a sus padres aunque siempre los sienta lejos.
Pero, de repente, el misterioso Lander aparece de la nada y le propone un trato que no puede rechazar.

Lo que Danna no sabe es que, mientras ella se centra en encontrar a su familia, el demonio más peligroso de la historia pretende acabar con la humanidad.

Reseña

Antes de nada, me gustaría pedir perdón tanto por mi ausencia como por mi tardanza con esta obra. Mi ausencia ha sido motivada por mi trabajo como profesor particular, siendo agosto un mes de muchísimas clases, salir de casa a las 16 y llegar a las 22.30, y sumándole el estudio de las oposiciones, por lo que apenas he tenido tiempo. Entonces tuve que dejar a un lado numerosas lecturas que tenía, y que retornaré lo antes posible.

Dicho esto, vayamos a lo que nos compete.  No hay rosas sin espinas es la primera obra de Rebeca Cid, y tras su lectura espero que no sea la última. Poniéndonos en situación, esta obra pertenece a un género que no he tenido la oportunidad de leer mucho, por no decir casi nada: la fantasía urbana. Creo que el único libro de este género ha sido Los hijos de los dioses, de Paula de Vera. Bueno, pero eso no es suficiente para atraerme, así que tras leer la sinopsis y ver que iba de cazadores de demonios y demás, la cosa mejoró bastante.

El lector se encontrará en un mundo actual y real, en el que todo lo fantástico y místico está oculto por la magia para los ojos de la mayoría de los mortales, y donde demonios y cazadores campan a sus anchas mientras que intentan no ser descubiertos, aunque existen batallas y situaciones inexplicables para la población.

Danna puede ver a los demonios tras un extraño suceso, tras el cual la llevan a un monasterio, donde su tranquila y normal -si no contamos la desaparición de sus padres- pondría punto y final. En ese apartado lugar la entrarán tanto física como mentalmente para cazar y exterminar demonios, algo que ella empieza a disfrutar. Será ahí donde aparecerán nuevos personajes y amigos a la trama, como Annie y Marcus, y más adelante, Lander. Pero todo se verá truncado cuando empieza a encajar piezas sobre la extraña desaparición de sus padres, convirtiéndose no solo en una caza de demonios, sino también de la verdad.

Podría decirse que Danna es la protagonista absoluta de la obra, si bien es cierto que comparte parte del mismo con Lander. El resto de personajes, que no son poco, son dignos figurantes que realizan un papel determinado de forma convincente, pero no se abordan tanto como como para ver una evolución clara salvo algunos casos concretos. Hay personajes cuya función está en la acción mientras que otros permiten rellenar huecos en la personalidad, pensamiento o pasado de Danna.

Danna, como suele ser normal en este tipo de novela, es el personaje con la evolución más clara, el personaje más humano, al conocer su alegría y tristeza, sus pensamientos y sus miedo. Es decir, al igual que tiene momentos de «diosa de la muerte», tiene otros de debilidad, lo que le imprime a su personaje esa característica que a mí personalmente me encanta: la fragilidad de la humanidad; no es una heroína hiperpoderosa que mata a todos, sino que tiene sus altibajos como todo el mundo. Al final, es un personaje con el cual empatizar y permite poder decidir si se quiere estar a su lado o a su contra.

Fotograma de Juego de Tronos, en la que se ve a la hechicera Melisandre, con el pelo y el vestido rojos, piel pálida y su collar protector al cuello.
Melisandre. Fotograma de Game of Thrones

«—El collar solo funciona si lo usa un demonio mayor o un hijo de un demonio mayor.

—Pero yo no soy mestiza, el collar no puede funcionar conmigo. Mis padres eran cazadores.

—¿Estás segura de eso? —preguntó.

—Sí —dije convencida.

—Ven conmigo.»

En cuanto a la obra, esta se divide en 21 capítulos bastante cortitos, agrupados en tres partes, y un capítulo a modo de prólogo y otro de epílogo. Los capítulos están narrados en primera persona por Danna, con un estilo directo que ayuda al lector a engancharse rápidamente a sus páginas, siendo una lectura muy ágil y amena, apoyado a su vez en la corta longitud de la obra. Debido a esto, tampoco puedo extenderme más en comentar si quiero que el lector descubra cosas por si mismo.

Su longitud, su ritmo y su facilidad para ser leído de golpe hace que sea un libro ideal para jóvenes que no quieran leer «biblias» y que quieran una lectura lectura donde no se les haga un mundo poder concluirla.

Por cierto, como es normal en la editorial, la portada y la contraportada es obra de Gemma Martínez, consiguiendo un resultado sumamente interesante, una portada de las que atraen.

Cómo única pega, decir que en mi opinión, si bien distribuye de buena forma la acción y la espera, hay determinados momentos en los que, para que sea todo algo más verosímil, debe haber más espera. Esto es algo habitual en este tipo de obras, producto de su extensión y de la velocidad de la acción. Por ejemplo, y aunque no sean del mismo género, siempre le achaqué a El código Da Vinci la excesiva prisa de todo, en la que los personajes ni comían, ni dormían ni iban al baño, todo demasiado rápido y sin un segundo de reposo.

Como conclusión, una obra ágil y entretenida, corta, en la que se mezclan acción

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