Ficha técnica

Título: The Rising of the Shield Hero
Tít. original: Tate no Yūsha no Nariagari
Tomos: 3 (esp), 16+ (jpn)
Autor: Aneko Yugasi
Dibujante: Aiya Kyu
Editorial: Editorial Ivrea
Traducción: Sol Jennerich
Páginas: 200, b/n
Fecha de publicación: 2019
Encuadernación: Tapa blanda, sentido japonés
ISBN: 9788418172267
Precio físico: 8,50 €

Sinopsis

Naofumi es un otaku solitario, con cero carisma y completamente ninguneado por sus compañeros, que un día se encuentra transportado a una tierra fantástica donde él es uno de los héroes elegidos… El Héroe del Escudo, ¡el arma más despreciada entre los roleros de ambos mundos! Es por ello que enseguida conocerá la traición, el desprecio y el más absoluto ostracismo, cuando la única guerrera dispuesta a luchar en su equipo lo acusa falsamente de acoso. Tal como en su vida cotidiana, Naofumi se ve de repente sin un duro y ninguneado a más no poder, con la sola compañía de su escudo. Pero todo cambiará cuando consiga una nueva compañera en forma de chica-gato, Raphtalia, una esclava que compra y que, al ser tratada como un ser digno de respeto por primera vez en su vida, será su primera aliada verdadera. Después se sumará la angelical Filo, y con el equipo más desequilibrado del otro mundo, la aventura estará asegurada.

Reseña

Para esta ocasión traigo un género que hacía bastante que yo no tocaba: el manga. Y no podía empezar por otro que no fuese la que, actualmente, es mi anime favorito: Tate no Yūsha no Nariagari o más conocido por The Rising of the Shield Hero.

Este es un anime del que pocos no han oído hablar de él, estuvo en su momento hasta en la sopa. Realmente, la obra original son las novelas ligeras de Aneko Yugasi, que posteriormente fueron adaptadas al anime. Y dado el éxito de este último, la aparición del manga, del que actualmente existen (en mayo de 2020), 16 tomos en japonés y tres licenciados en España por la editorial Ivrea.

En resumidas cuentas, el inicio es una de las tantas novelas/anime/ manga isekai (subgénero en el que una persona normal es obligada a ir a un mundo paralelo, generalmente de fantasía) que abundan hoy en día. Naofumi, un anodino estudiante que pasa sin pena ni gloria por la universidad y con una escasa habilidad social es teletransportado a un mundo repleto de magia, guerreros y criaturas que quieren destruir el mundo. Junto a él están otros tres jóvenes y a cada uno se le dará un arma legendaria: la lanza (yari), el arco (yumi) y la espada (ken). Naofumi, en cambio, recibe el escudo (tate), un arma solamente defensiva y con casi nulo poder de ataque. Pero sus problema rápidamente se multiplican ya que es acusado de un intento de violación por una compañera.

Dada su fama, nadie quiere ir con él y se verá obligado a utilizar a una semihumana esclava, Raphtalia, para poder atacar, lo que le supone aún más problemas. ¿Pero qué es un poco más de odio y asco en un mar de desprecios? Naofumi tiene una meta, y la conseguirá como sea.

Aquí lo que tenemos es un isekai de libro, en el que los protagonistas saben que se encuentran en un mundo que es como un videojuego del suyo propio. Pero, sin saber muy bien cómo, Tate no Yūsha no Nariagari se va desmarcando poco a poco de otras obras del estilo para empezar a recorrer su propio camino -aunque sin ser completamente original, dado que el mercado está muy saturado-. El principal valor que tiene esta obra, desde mi punto de vista, es la evolución de Naofumi.

Si bien el anime y el manga difieren ligeramente -algo normal y habitual-, por suerte en la evolución prácticamente es igual -en los tres mangas publicados en español, al menos-. Tenemos al arqueotipo de protagonista débil y que, como es obvio, pasa a ser el más fuerte. Nada nuevo. Pero lo interesante de Naofumi cómo pasa de ser ese personaje inútil, ridículo y patético, a ser el salvador, a ser venerado casi pero no por ser el más fuerte, sino por sus acciones. A diferencia de otros personajes de este tipo de obras, Naofumi no es bueno ni busca hacer el bien ni batalla por la gloria o el honor. El lucha por un objetivo, utilizando para ello todos los recursos de los que dispone. ¿Que tiene que usar una niña esclava porque nadie quiere hacer grupo con él? Lo hace. ¿Que tiene que intimidar para poder comer? Por supuesto. Pero también lucha por los débiles, y aunque se queje, está ahí para los suyos.

Por tanto, Naofumi es un antihéroe como la copa de un pino. Sin llegar a ser una mala persona, es un personaje con multitud de defectos, sujeto a sus pasiones y emociones, tanto que hasta el escudo cambia por ello, pudiendo hacer el bien y el mal a la vez. Podríamos decir que, partiendo del mismo punto común de desesperación y odio, recorre dos caminos completamente opuestos, y mostrará uno o ambos dependiendo de con quién esté: en uno, sin dejar ese odio por los demás, se mentaliza y prepara para ser el mejor colaborando incluso con aquellos a los que desprecia, sin preocuparse de ocultarlo; en el otro, empieza a abrir su corazón a los demás, aunque no sea su fuerte, y luchará hasta el fin por ellos. Y durante todo esto se caerá, se confundirá, hará daño a sus seres queridos, llorará, pedirá perdón, se divertirá, crecerá como persona y ayudará a que los demás también crezcan, será feliz y será desgraciado. Será una persona.

En definitiva, si no es el personaje más humano que me he encontrado, poco le falta. Es sumamente fácil verse reflejado en él: todos, en mayor o menor medida hemos sufrido desprecios y burlas, nos han infravalorado, nos han acusado falsamente y hemos sufrido por ello; todos hemos hecho daño a nuestros seres queridos y nos hemos dejado llevar por la ira o la desesperación en algún momento. Al final, el hecho de tener un poder increíble pasa a un segundo plano y se queda uno con el mensaje de se ha hecho a sí mismo a pesar de todo, a pesar de caerse una y otra vezY eso hace que, para mí, Naofumi destaque por encima del resto de personajes de los isekai. Aunque también debo decir que la propia actitud de Naofumi hace que aquellos que buscan a un héroe sientan bastante repulsa de sus acciones porque, todo hay que reconocerlo, en numerosas ocasiones no son éticas, y abandona el camino del «hay que perdonar» o «no hay que humillar» para ver cumplidos sus propios deseos y anhelos. Cada cual que juzgue por su cuenta.

Y claro, si tienes a un excelente protagonista y le añades a personajes carismáticos -aunque más típicos- como puede ser Raphtalia y Filo, situaciones cómicas propias del género, un estilo de dibujo que atractivo aunque no excelso, y lo aderezas con una trama muy bien llevada repleta de acción, drama y el bosquejo de un -previsible- romance, se acaba creando una muy buena obra. Realmente, Tate no yuusha podría ser un shonen si se obviase toda la parte de la evolución de los personajes. Y, entonces, sería otro shonen del montón, que pasaría sin pena ni gloria, y no el fenómeno mundial de ha sido.

Luego, en cuanto a la trama, esta sí que es algo más habitual dado que el objetivo final es salvar el mundo. Eso sí, es algo que queda muy en segundo plano, dado que se centra o bien en los dramas personales de Naofumi o en los de sus acompañantes, y solo cuando se han solucionado -para bien o para mal-, sale a escena el salvar el mundo. Sobre el tema del escudo y de su curioso modo de subir de nivel y categoría, me ha parecido bastante original «darle de comer» al escudo -no sé si se ha utilizado antes-, pero quizás lo que menos me ha llamado la atención es saber que un simple escudo iba a acabar siendo el arma definitiva. Eso sí, a pesar de esto, el hecho de mantener casi constantemente un poder de ataque nulo da otra perspectiva interesante y, personalmente, me ha solucionado ese pequeño problema.

Sobre los dibujos de Aiya Kyu, tengo que decir que me han gustado mucho. La gente que me conoce sabe que no he leído muchos mangas, y esta serie es la primera que me he puesto a conseguir en físico, pero me han resultado sumamente agradables y atractivas las ilustraciones. Eso sí, hay una diferencia demasiado evidente entre los detalles que muestran los personajes y los escenarios y/o fondos, quedando estos últimos demasiado simplones en comparación al gran número de detalles que muestras los personajes, sobre todo en viñetas más grandes. La verdad que esto no sabría decir si se ha hecho a posta para darle énfasis a los personajes, si es que la autora no se le da bien el diseño de escenarios o si es una directriz editorial; no es que quede mal, es que simplemente, me choca. También me ha sorprendido que, a diferencia de otros mangas que he leído, tiene bastante texto, algo que yo agradezco.

Por último, como siempre, la edición de Ivrea es una maravilla. Empieza con varias páginas a todo color, para dejar paso a las normales. Lectura completamente a la japonesa, y con una pequeña guía de lectura para la gente que no esté muy acostumbrada y se pierda. Cuentan con cuatro capítulos de la historia principal cada uno -de momento-, más pequeños bonus, ya sea capítulos explicativos, precuelas o texto.

Lo único que me deja un regusto agridulce es el hecho de que esta historia no la haya conocido a través de las novelas ligeras. Es obvio y lógico que, por muy bien o lo mucho que me guste tanto el anime como el manga, son adaptaciones de 22 volúmenes de novela ligera. Y si bien es cierta la frase de una imagen vale más que mil palabras, es irremediable que muchos matices se pierdan, amen de no poder dejar volar a nuestra imaginación tanto. Ojalá pueda ver licenciadas en español estas novelas. Sería un auténtico regalo.

En conclusión, si buscas un héroe justo, que haga el bien, que busque lo mejor para todos, un moralista, aléjate de esta obra. Aquí encontrarás un seinen de un antihéroe, alguien que camina por la fina línea del bien y del mal, con sus dramas personales y un desarrollo psicológico de personajes excelente.

Nota:

Si bien tengo los mangas, no he conseguido hacer fotos en condiciones, así que he optado por las imágenes del manga en internet.

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